Dos Variantes de Don Pancho en Santiago de Cuba

Dos variantes de Don Pancho en Santiago de Cuba

En cualquier lugar del mundo abundan los bares y licoreras, pero sólo en Santiago de Cuba mencionar a Don Pancho conduce a dos lugares únicos asociados al buen licor. El problema es adónde acudir primero, por dónde empezar el viaje a los orígenes del ron nacional.

La propia curiosidad o el instinto del buen viajero le indicarán el camino a las antiguas bodegas de añejamiento Don Pancho, para luego enfilar hasta la calle Aguilera, en el centro de la ciudad, donde una diminuta licorera del mismo nombre, boutique exclusiva para el  bebedor, ofrece una amplia gama de sabrosos elixires.

En las bodegas Don Pancho se fabrican rones añejados en barriles de roble blanco, especialmente construidos para el proceso. La calidad de estos licores se debe a las mezclas sucesivas de bases añejadas, a las técnicas tradicionales de añejamiento natural, al tipo de aguardiente que se utiliza y, sobre todo, al celoso cuidado de los maestros roneros, vigilantes de un proceso productivo que por lo general dura varios años.

La nave Don Pancho tiene una magia especial. Es una de las fábricas de ron más antigua del país. Se levanta en el lugar exacto donde funcionaban, allá por 1862, los primeros chinchales roneros de Don Facundo Bacardí, patriarca del ron cubano.

Tiene un toque único disfrutar, en la propia bodega Don Pancho, de los rones que se añejan en el enorme galpón. El cliente degusta los licores rodeado de las barricas de roble americano llenas del néctar intenso, la ambrosía de los dioses terrenales.

Las despensas contienen los secretos de los maestros roneros y de sus ocultas artes de alquimistas. Según dicta la tradición, dichas artes solo se comparten con un sucesor cuidadosamente elegido que, a su vez, las custodiará hasta la muerte. Quizás por eso en la isla existen pocos maestros roneros, guardianes del sello único de marcas como Havana Club, Santiago, Cubay, Legendario, Arecha, Varadero y Caney, entre otras.

Una de las más recientes joyas salidas de las bodegas Don Pancho, es el ron 500 aniversario de Santiago de Cuba, un licor costoso, con un extendido añejamiento y que arribó al mercado en una producción muy reducida. El ron “Santiago 500” se comercializa en un envase lujoso que asemeja a un gran diamante.

Este y otros muchos rones pueden encontrarse en las vitrinas de la licorera Don Pancho, en la calle Aguilera del populoso centro de Santiago de Cuba. El visitante detiene el paso ante los exquisitos anaqueles construidos a base de madera color vino y cristales. Cualquier pregunta acerca del ron cubano puede ser contestada allí, porque no sólo se ofrecen rones, aguardientes, vinos y licores, si no buena parte del conocimiento sobre el tema que se atesora en el país.

La idea es que el cliente conozca las energías y leyendas que se ocultan en el ron que está eligiendo. Existen variantes más económicas y otras escandalosamente caras. Por ejemplo, el ron Havana Club, indudablemente el más famoso de Cuba, se ofrece en versiones de 3 y 7 años de añejamiento, y otras que han sido tratadas por décadas. Existen allí rones que pueden costar más de mil dólares la botella.

 

El ron de Santiago

Santiago de Cuba es la cuna del ron oriental y ofrece desde hace más de cien años un caleidoscopio inmenso de sabores y aromas en sus licores. El ron “Santiago 500”, dedicado a la ciudad, es la nueva sensación en el mercado.



Guillermo Álvarez Ordóñez (Guille)

¿Necesitas ayuda?

Llama ahora y habla con nuestros expertos en el 1-305-264-3760 o déjanos un mensaje y te llamamos cuando te sea conveniente.