El Hotel Mercure Sevilla Hace Historia en el Paseo Del Prado

El Hotel Mercure Sevilla hace historia en el Paseo del Prado

En la calle Trocadero, entre Zulueta y Paseo del Prado, muy cerca de los límites entre los municipios La Habana Vieja y Centro Habana, se alzan dos edificios que conforman el Hotel Mercure Sevilla. Con categoría de cuatro estrellas y administrado por la compañía francesa Accor, este alojamiento fascina por su exotismo arquitectónico, y por permanecer poco más de una centuria haciendo historia en la industria del ocio.

Todo comenzó cuando hacia la década de los 80 del siglo XIX, los dueños del ya reconocido Hotel Inglaterra decidieron expandir su negocio ante la creciente ola de visitantes que arribaban a la capital cubana. Fue el recodo de Trocadero y Zulueta el sitio escogido para depositar la primera piedra del Gran Hotel Sevilla, que quedaría inaugurado el 22 de marzo de 1908.

Para diseñar y construir el edificio primigenio que sobresale por sus arcos de herradura, columnas moriscas y brillantes baldosas, tomaron como referencia al granadino Patio de los Leones del Alhambra, en España.

La ceremonia de inauguración reunió a importantes personalidades de la época, por lo que pronto el Sevilla se convirtió en punto de referencia para quienes buscaban hospedaje en La Habana. En aquellos años, el hotel poseía 162 habitaciones de puntal alto, que incluían baño y teléfono directo.

Dos décadas después, una importante cadena de origen estadounidense compró el hotel y el edificio contiguo, pensado en sus inicios para fundar un hospital. De esta manera, el hotel se amplió a 300 habitaciones, se agregó un acceso por el Paseo del Prado y la instalación cambió su nombre a Sevilla Biltmore.

Entre los años 1931 y 1935 estuvo cerrado debido a la influencia negativa de la crisis del 29 en la Biltmore. Pero el Sevilla cambió nuevamente de dueño en 1939. La dinámica citadina se vinculó cada vez más a los negocios de la mafia. Su nuevo propietario, Don Amleto Battisti y Lora, era un uruguayo descendiente de italianos con estrechos vínculos en la Cosa Nostra. Ello justifica por qué en las décadas de los 40 y los 50 funcionó un casino en los pisos superiores, desde donde se controlaba el juego de la lotería en La Habana.

En 1959, el Sevilla pasó a ser propiedad del estado cubano y funcionó hasta que en 1966 inició una etapa de reparación capital. En 1989 tuvo lugar otro periodo de modernización, hasta que abrió sus puertas nuevamente en 1993 bajo el nombre de Hotel Sofitel Sevilla. Desde 2005, se conoce como Hotel Mercure Sevilla.

Independientemente de sus diferentes denominaciones, regularmente sus paredes han tenido el privilegio de albergar a múltiples personalidades. Los escritores Rubén Darío, Georges Simenon, Ernest Hemingway y Graham Greene; las actrices Libertad Lamarque, Lola Flores, Imperio Argentina y Josephine Baker; los cantantes Ignacio Villa, Dámaso Pérez Prado, Enrico Caruso y Jorge Negrete; los deportistas José Raúl Capablanca, Joe Louis, Luis Rodríguez Olmos y Ted Williams; los célebres mafiosos Al Capone y Santos Trafficante, fueron figuras que en algún momento de su vida pernoctaron en sus habitaciones.

Hoy la fachada artística del Sevilla se alza majestuosa, con un estilo árabe andaluz perfectamente cuidado. En su interior, la ambientación rememora vestigios de la cultura morisca y su influencia en Iberoamérica. Locales acogedores como el Salón de Reuniones La Cartuja, el Patio Sevillano, el Restaurante Buffet La Giralda y la piscina, sobresalen por su distribución espacial, confort y diseño.

Las habitaciones decoradas de amarillo y finamente iluminadas, con pisos de lozas resplandecientes y camas imperiales, conforman una sublime combinación de lo clásico y lo moderno, que invitan al descanso y el disfrute de la excelencia.

Pero en la cima del Sevilla se ubica un sitio paradisíaco, considerado por muchos el mejor lugar del hotel. Se trata del Restaurante Roof Garden, especializado en cocina francesa. El establecimiento tiene capacidad para 130 personas y una oferta con más de 300 cocteles. En sus inicios fue un salón de baile, pero con el tiempo se convirtió en uno de los restaurantes más concurridos de la ciudad.

El Roof Garden, recientemente remozado, es un recinto refinado con dos niveles. Desde sus balcones se ofrece una vista extraordinaria del entorno y el horizonte marítimo. Por eso muchos prefieren sentarse frente a estos palcos para disfrutar, además de la brisa, de un espectáculo inolvidable mientras degustan suculentas recetas. 

El Sevilla es una joya arquitectónica con una ubicación privilegiada, ideal para los amantes del buen gusto y la mejor tradición urbana, decididos a explorar la historia de La Habana.

Mercure Sevilla, un hotel escuela

En octubre de 1969 se inauguró la Escuela de Hotelería y Turismo del Hotel Sevilla. Desde entonces, la institución forma a la inmensa mayoría de los trabajadores del sector en la Isla. Por su calidad, la academia tiene prestigio a escala internacional.

Jany Calero

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