Obama Dejó los Pies Sólo “mojados”

Obama dejó los pies sólo “mojados”

El legado del ex presidente de los Estados Unidos, Barack Obama, está marcado inobjetablemente por varios proyectos fallidos y otros atrevidos, aunque de buena intención aparente. Una de las líneas más notables desde todos los puntos de vista, ha sido el tema cubano y la inmigración, aunque a modo global este último no fue su fuerte.

Los hechos hablaban por sí solos después de más de 60 años de hostilidad expresa hacia la Isla, con el restablecimiento de las relaciones diplomáticas y comerciales incipientes, su visita, los vuelos directos, la llegada de cruceros a puertos antillanos y la flexibilización de las categorías de viajes autorizadas para los ciudadanos norteños, pero aún faltaba la guinda del pastel.

En un intento de sellar su obra, el mandatario que abandonó la Casa Blanca con el tercer índice de aprobación más alto en la historia de esa nación, eliminó el programa de Parole sanitario para los médicos cubanos que trabajan en el extranjero en misión oficial y la política de “pies secos, pies mojados”, únicamente válida para los inmigrantes irregulares provenientes de la Mayor de Las Antillas, inmersos en un fenómeno confuso y complejo que se alargó por décadas.

Lo que muchos concuerdan en calificar como un acto de sobriedad, racionalidad, responsabilidad y humanismo, otros lo han criticado duramente y acusado de alentar al régimen de la Isla. Para los que no somos políticos, funcionarios, ni nada por el estilo, la igualdad de oportunidades ante la ley es lo más hermoso que puede suceder en el contrato de un Estado con los ciudadanos del mundo.

Para Obama, fue un paso “justo y apropiado a la naturaleza cambiante de la relación entre ambos países”, pues establecía diferencias indebidas, arbitrarias, políticamente convenientes para un sector e inconvenientes para la imagen de las relaciones exteriores, además de reflejar una manera de pensar que ya no tenía sentido, según sus propias palabras. A pesar de ello, algunos en la Isla aún no creen que se hayan cerrado las fronteras, lo toman por broma superficial, o no se han dado por enterados, y continúan atravesando el Estrecho de la Florida en cualquier cosa que flote. Por eso ha aumentado la cantidad de cubanos devueltos por el servicio de guardacostas, principalmente. Los acuerdos migratorios están vigentes y hasta donde se sabe, la nueva regulación se hace cumplir.

El presidente número 44 de los Estados Unidos catalogó su último aporte al acercamiento con la Isla como “la mejor manera de garantizar que los cubanos puedan disfrutar de prosperidad, buscar reformas y determinar su propio destino”. “Tal como dije en La Habana…”, aseguró en su comunicado, “…el futuro de Cuba debería estar en manos de los cubanos”.

A partir de esta modificación, los cubanos que entren de forma ilegal a Estados Unidos serán tratados de la misma forma que los migrantes de otras procedencias, y las estadísticas no suelen ser halagüeñas: serán repatriados.

El sucesor en la oficina oval, Donald Trump, ha prometido una posición opuesta, mano dura con Cuba y todos esperan que se obstaculicen varias medidas, quizás haya un retroceso, pero su explícita postura antiinmigrante de seguro no le permitirá reinstalar de ninguna manera la política de pies secos, pies mojados, causa de dramas familiares definitivos e irreversibles. No obstante, los ciudadanos cubanos que arriben legalmente aún podrán beneficiarse del grueso de la Ley de Ajuste Cubano, vigente desde 1966, que les permite obtener la residencia al año y un día de poner pie en territorio norteamericano.

El cubano, un inmigrante más

“A partir de ahora, los migrantes cubanos que lleguen a Estados Unidos de forma ilegal, salvo algunas excepciones, podrán ser deportados”, declaró a la prensa Jeh Johnson, secretario de Seguridad Nacional del gobierno saliente.

Gabriela Consuegra Perez

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